Y corro,
corro lejos
porque esa siempre fue
mi primera opción.
Y siento que me cuesta respirar,
que no puedo respirar,
que no quiero respirar,
pero sigo corriendo
porque no puedo parar
porque necesito ahogarme para encontrarme,
porque necesito quedarme sin respiración tres segundos,
sentir que me abandono
para luego volver
y pensar;
pensar qué estoy haciendo,
qué haré;
qué quiero
qué es lo que realmente quiero.
¿Quiero t
i
r
a
r
m
e
para ver que hay en el fondo
o lo mejor es quedarme al borde del precipicio
y parar esto antes que me haga daño?
Y entonces paro
y recuerdo por qué estoy aquí,
y me encuentro.
Y recuerdo todo lo vivido,
todas las sonrisas
y todas las miradas
y entiendo que es mejor dejarse caer
y que quizás algún día,
cuando llegue al suelo,
pueda contarle al mundo
que el impacto contra él
no es tan fuerte como lo pintan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario