De mis versos salen tus ganas de comerme
y de tus puñales mis ganas de matarte.
Nunca antes había visto a mi odio
querer follarse con tantas ganas
a la persona que me deja las cicatrices más profundas.
Y es que sé que muchas darían lo que fuera
por alejarse del veneno, tan sutil y letal,
que desprende tu saliva,
pero yo, yo cariño, dejaría que ese veneno
cerrara las heridas que tus mordiscos han dejado en mis labios.
Dime, si te dejo ir, quién será el (cabrón)
que juegue conmigo todas las noches.
Dime quién será el que trepe por mis caderas hasta llegar a mi pecho
y todo en un abrir y cerrar de piernas.
Dime quién será el que engañe al conserje colándose por la puerta trasera
Dime quién será el que trepe por mis caderas hasta llegar a mi pecho
y todo en un abrir y cerrar de piernas.
Dime quién será el que engañe al conserje colándose por la puerta trasera
y subiendo por las escaleras, hasta llegar al quinto piso.
Dime quién será el que deje sus excusas en la puerta
y me quite el chaleco que tengo a prueba de balas,
para justo después dispararme y herirme,
para justo después dispararse y morirnos.
Un día de estos,
cuando se me pase la resaca que me causa tus suspiros,
intentaré colarme por las costuras de tu clavícula
para poder ver desde allí los imperfectos de tu cuerpo.
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