5.7.13

Pequeños otra vez o no.

¿Qué darías por volver a ser pequeño? 
Yo, nada. 
Pasas el día diciendo que lo de ser mayor es un coñazo, porque dices que tienes demasiados problemas y que los niños no tienen ni problemas, ni preocupaciones, ni miedos. Pues déjame decirte que yo de pequeña tenía problemas y preocupaciones y sobre todo miedo. 

De pequeña me acojonaba pisar las líneas negras de los pasos de peatones porque pensaba que esas líneas eran grandes abismos y que en el fondo me esperaba un dragón muy muy feo. Por ese entonces ni siquiera sabía que coño era un abismo. También tenía miedo a la oscuridad, y eso que mi madre no me amenazaba con el coco pero yo me escondía debajo de la manta, por si acaso le daba por aparecer. Una de mis mayores preocupaciones era saber que excusa le iba a poner a mi madre para no tener que comerme las lentejas que me esperaba cuando saliera del colegio. Y es que la frase que me decían de "hay lentejas quien las quiere las toma y quien no las deja" no era de mucha ayuda dado que mi respuesta siempre era un "pues yo las dejo" y claro tenía por respuesta una risa que pronosticaba que me las iba a tener que comer. A lo que más miedo le tenía era a que mi madre me encontrara despierta esperando a los Reyes Magos y es que yo estaba completamente segura de que esa noche los vería aparecer. De lo que no estaba tan segura era de cómo llegaba la naranja que les dejaba a los camellos, sí por ese entonces yo creía que los camellos comían naranjas, a la habitación de mis padres.

Supongo que con el paso de los años aprendí que para poder saltar los abismos de los pasos de peatones tenía que luchar con el dragón que habitaba en el fondo. Aprendí que la oscuridad a veces es más luminosa de lo que nosotros nos pensamos y que muchas veces necesitamos de esa oscuridad para encontrarnos a nosotros mismos. Aprendí, también, que los Reyes Magos si que existen y que los tenemos en casa todos los días del año y que no hay mejor regalo que verlos sonreír. Tengo que admitir que lo que no he aprendido es a comer bien pero eso lo iré aprendiendo poco a poco.

Eran mis miedos y preocupaciones de pequeña que aprendí a superar y sí, no niego que puede que sea una de las mejores etapas que haya vivido pero la noria de la vida sigue y nosotros con ella y tenemos que aprender a superar nuestros miedos y preocupaciones porque si pudiéramos volver a ser pequeños cada vez que quisiéramos viviríamos sumidos en una rutina constante y eso termina por aburrir.

Por eso, yo, no doy nada por volver a ser pequeña que yo prefiero crecer y que me digan que no hay línea más bonita de vida que las arrugas que aparece cuando sonrío.

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