No quería decírtelo
pero debes saber que las paredes de mi habitación
están enfadadas contigo,
y es que una vez escribiste sobre una de ellas que
"*prometías darme siempre un principio"
y ahora no estás aquí para dármelo.
No te culpo, ni me enfado
simplemente echo de menos
lo que un día tuve de más.
Mi maleta de viaje está en la puerta,
lista para ir al aeropuerto y para luego coger un tren
pero aún no he tenido el valor de decirle
que a partir de ahora volamos solas.
Tengo un cuarto vacío que grita a voces
que prefiere ciento volando.
Tengo un cuarto vacío que llora por las noches al sentirse solo
y no le culpo porque yo hago lo mismo.
Tengo un cuarto vacío y dos gatos que me miran
preguntándome por ti
sin encontrar nunca respuesta.
Tengo un cuarto vacío,
un poema suyo escrito en mi libreta
y unas ganas inmensas de abrazarla.
Mañana cuando despierte iré,
como cada mañana,
corriendo a su cuarto
para que la cama no note su ausencia
y para que a mí me invadan los recuerdos.
No olvides que tú eres isla aunque quieras ser península;
que eres una isla infinita
donde la valentía reina y no por su ausencia
sino por su presencia.
No olvides creer en el mejor de los casos
y lo más importante
no olvides que ella (nunca) está sola.
No hay comentarios:
Publicar un comentario