No se lo digas a nadie pero ayer
pasé toda la noche en urgencias.
No me enteré muy bien de lo que tenía,
sólo alcance a escuchar algo de que había
perdido demasiada sangre por la herida
que tengo en el lado derecho del corazón,
justo la que está encima de la cicatriz que dejaste
la primera vez que te marchaste.
Me preguntaron si sabía a que se pudo deber una herida
tan grande, yo les respondí que no,
pero amor, tu y yo sabes que esa herida solo tiene
un causante y que eres tú.
Tranquilo, no le daré tu nombre a la policía
que espera en las puertas de la sala,
todavía no estoy lo suficientemente sedada como para eso.
Y ahora que lo pienso que droga más perfecta sería
tenerte entre mi sangre recorriendo mi cuerpo por
cada una de mis venas ¿no crees amor?
No me hagas mucho caso que estoy delirando un poco
debe ser eso de la falta de oxígeno o de sangre no sé.
No veas la que se armó ayer por tu culpa en urgencias
y es que el médico, que si no fuera porque sé que tú para lo único
que te acercas a mí es para abrirme la herida una y otra vez y no cerrármela
hubiera jurado que eras tú,
intentó cerrarla, pero no lo consiguió.
Creo que están buscando un trasplante de corazón,
de esto tampoco estoy muy segura
pero es que el médico tuvo que rellenar unas hojas
que por lo que sé ponía:
-"Urgente, otro corazón a punto de morir de amor".
Nunca creí que fuera a morir así.
Siempre pensé que moriría de vieja o por la maldita rutina
o quizás por cruzar sin mirar una calle, pero nunca de amor.
Aunque pensándolo bien creo que no encuentro una forma
más bonita y perfecta de morir que no sea de amor.
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