14.5.13

Estás presente, sin quererlo, 
en los pequeños detalles de mi vida.

Estás presente cuando me pongo los zapatos despacio,
intentando no hacer ruido para no molestar al suelo
de mi habitación que todavía duerme
y recuerdo los momentos, en tu cuarto,
que hago lo contrario, que me quito los zapatos corriendo
y sin importarme que despierte a todo el edificio,
para meter mis pies en tu nórdico 
y para luego entrelazarlos con los tuyos, 
que siempre están mucho más calientes que los míos.

Estás presente cuando cocino
intentando imitar lo que tú me enseñas,
que aunque muchos digan que es mi mejor receta,
quizás de las pocas que sé hacer,
yo sé que tu la haces mejor que yo.
Aunque tienes que reconocer que te sale más rica
cuando me tienes a mí aferrada a tu espalda, 
como protegiéndola del viento.

Estás presente cuando llueve y me mojo 
sin importarme el resfriado de después 
o el frío que recorre mi cuerpo cuando llego a casa
con la ropa totalmente empapada.
Estás presente porque contigo me mojo 
aunque compartamos paraguas
y nos da igual que las gotas se colen por la tela.

Estás presente cuando me voy a dormir
y miro la hora que es, sabiendo de antemano
que tú me hablarás, para molestarme, a eso de las cuatro de la mañana
aún sabiendo que  yo al día siguiente tengo clases.
Me hablas y no me dejas dormir, pero creo que ya me he hecho experta
en escribir con los ojos cerrados, 
aunque muchas veces me invente las palabras,
como sí de un lenguaje nuevo se tratara.

Estás presente cuando me bebo un café, en mi bar favorito.
He de admitir que los tuyos le ganan y por goleada,
aunque esto no lo tendría que escribir que luego lo lees,
y claro, me lo echas en cara.

Estás presente cuando huelo mi gel de ducha
y no huele a chocolate como el tuyo,
cuando me lo hecho  y no me dan ganas de comérmelo.
Que ya sé que esto tiene fácil solución, 
pero yo prefiero esperar y echarme del tuyo,
no sé me gusta más.

Podría seguir escribiendo pero mejor lo dejo aquí,
que mi nivel de romanticismo no conoce el punto y final.
Le iré a dar amor a los gatos o quizás a los de al lado,
que a ti ya te lo daré en persona.

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