intentado que mis penas, hoy,
se queden en el vaso no ha servido de nada,
ni siquiera de consuelo.
Creo que probaré por beberme otra
a ver si así, al menos,
consigo olvidarme por un momento de todo.
Hoy me he subido a una montaña rusa
donde no existía los puntos altos
solo los bajos, y ahí estoy yo.
Quizás este viaje sólo dure un día,
lo suficiente para no parar de comerme la cabeza.
Estoy esperando el momento oportuno
para bajarme y montarme en la próxima montaña,
que me lleve a los sitios más altos y alegres,
pero para eso, todavía queda muchas horas.
Hoy el dolor de cabeza no es mi máxima enemigo,
mi máximo enemigo hoy, soy yo y mis ralladas.
Querer a veces no es poder y para mí
hoy no lo es.
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