que había visto mundo.
Caminaba por la acera segura de sus posibilidades.
Era dueña de ella y de lo que se propusiera.
Él, un chico de pueblo
que supo ganarse la vida para salir de la pobreza.
De carácter fuerte,
no se dejaba acobardar por nada ni nadie.
Ellos, dos amantes que recorrían
las calles sin que nadie los oyese.
No querían que nadie supiera
el secreto que escondían,
quizás por miedo, inseguridades
o prejuicios.
Dos personas,
una luna
y toda la noche por delante.
Entraron al primer bar que vieron abierto y jugaron
a no conocerse,
jugaron a conquistarse,
jugaron a enamorarse.
Jugaron con demasiado ímpetu
pues el juego se terminó convirtiendo en su realidad.
Al día siguiente, seguían siendo ellos,
los dos amantes de la noche anterior,
pero no se atrevieron a decírselo el uno al otro.
Solo callaron, se vistieron y como dijo Julio Cortázar
"volvieron a ser lo que no son".
Típica historia de (des)amor.
las calles sin que nadie los oyese.
No querían que nadie supiera
el secreto que escondían,
quizás por miedo, inseguridades
o prejuicios.
Dos personas,
una luna
y toda la noche por delante.
Entraron al primer bar que vieron abierto y jugaron
a no conocerse,
jugaron a conquistarse,
jugaron a enamorarse.
Jugaron con demasiado ímpetu
pues el juego se terminó convirtiendo en su realidad.
Al día siguiente, seguían siendo ellos,
los dos amantes de la noche anterior,
pero no se atrevieron a decírselo el uno al otro.
Solo callaron, se vistieron y como dijo Julio Cortázar
"volvieron a ser lo que no son".
Típica historia de (des)amor.
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