y con ella
llega mi invierno particular.
Subo los pies intentando
que el frío no me atrape,
sin darme cuenta
que el frío soy yo
y que ya estoy envuelta en él.
Como cada noche
busco por los rincones al tiempo
con la esperanza de encontrarlo y poder retroceder
hasta el momento justo que su sonrisa dibujó la más perfecta curva jamás trazada.
He dibujado algunos garabatos en mi libreta
y cuando me he dado cuenta
lo único que estaba dibujando
era una mirada perdida en el horizonte
que al final reconocí como mía.
Siento que cada vez que parpadeo
cambio mi destino
pero quizás
en vez del destino
sólo cambie la lata de cerveza que tengo en la mesa.
Quizás cuando deje de escribir
que me faltas tú y me sobro yo
el invierno deje de perseguirme,
hasta entonces
sólo me queda aguantar el frío.
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