ni tan siquiera que hagas el más mínimo esfuerzo
para comprender lo que mis letras hoy te intentan transmitir,
pero creo que debes saber que mi despertador
dejó de sonar todas las mañanas por miedo a despertarme y verme sin ti
y es que sabe que te tengo cuando te sueño
y que te pierdo cuando me despierto.
Tengo que confesarte que desde hace algunos días
la lluvia se ha trasladado a mi habitación,
sospecho que quiere hacerme compañía
porque sabe que con ella llega el invierno
y que yo vivo atrapada en el invierno
que tu marcha me dejó.
No sé si lograrás entender lo que te voy a decir
pero es que aunque llueva no logro mojarme
creo que por fin he entendido que para mojarme
tengo que tenerte cerca,
no sé quizás pienses que es una tontería pero déjame decirte que eres mi tontería.
Tampoco sé si sabrás que desde que te fuiste
no me he atrevido a quitarme los hilos con los que cociste mis manos a tu cintura,
creo que aún tengo la esperanza de que vuelvas
y quieras volver a coserme a ti,
aunque te aviso que la próxima vez
seré yo la que te cosa a mi pecho,
para que si te vuelves a ir sepas lo que duele que te dejen descosido
sin ningún cuerpo al que aferrarte.
Aún recuerdo el día que comprendí que el abismo más grande donde podía caer
no se encontraba en las líneas negras de los pasos de peatones,
sino que el abismo eras tú
y que yo hacía ya meses que había caído en él.
No se lo digas a nadie pero aún creo que no he logrado salir
del abismo al que entre cuando te conocí
no te preocupes que según mis planes,
y si no vuelves,
saldré de él dentro de tres inviernos y dos primaveras.
Recuerdo cuando te dije que mi estación favorita eran tus labios
con un toque de frío invernal
un olor a flores recién cortadas
una brisa suave que hiciera desprender el olor de las flores
y unos rayos de sol que los iluminasen.
Recuerdo que te reíste y yo no entendía el por qué,
ya lo comprendí, te reíste porque,
al igual que yo ahora,
tú en las únicas estaciones que creías era en las de guagua
y la verdad no te culpo ellas nunca te dejan tirado.
Voy a ir dejándote de escribir que mi plan para hoy era empezar a quitarme los hilos,
esos que te dije que colgaban de mis manos,
y es que si sigo recordándote quizás tenga que ampliar mi plan,
ese que tracé para salir de tu abismo,
y la verdad no quiero sumarle otra primavera más para poder olvidarte
que con dos ya son suficiente.
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