Hoy no encuentro palabras
para hablar de ti,
lo único que encuentro
son unas cuentas razones
para explicarte y explicarnos.
Razón 1: tu espalda.
Es ella mi papel donde dibujo
la caricias más abstractas.
Es ella donde me pierdo
y me encuentro,
mi lugar favorito para dormir
con los ojos abiertos.
Razón 2: tus manos.
Esas que se deslizan por mi cuerpo
dibujando carreteras ocultas
que llevan a la nada.
Las que se paran si encuentran
un desperfecto y juegan
con él, hasta volverlo perfecto.
Razón 3: tu sonrisa.
Todas las noches juego
a hacer equilibrios imposibles
encima de ella.
Razón 4: tus besos.
Esos que me das
después de decirme buenas noches.
Esos que recorren mi cuerpo
hasta llegar al punto de partida.
Razón 5: tus imperfectos.
Los que me como
sin importarme los perfectos
de los otros.
Razón 6: tus te quiero.
Los que me llenan
de escalofríos
y recorren todo
mi cuerpo.
Esos que no pronuncias
pero me llegan.
Razón 7: tus silencios.
Esos que dejan
a las paredes sin palabras,
los que me incomodan
y a la vez me calman.
Razón 8: tus manías.
Las que a veces me cabrean
pero que con el tiempo
aprendes a amarlas.
Razón 9: tu niño.
Ese que llevas por dentro
y que sacas si te pico.
El que me enseñas
cuando no tienes razón
y no quieres reconocerlo.
Razón 10: ésta mejor
te lo digo a ti en privado,
por si acaso.
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