5.4.13

Tú y el dolor

Dejaste entrar el dolor por la puerta trasera
y sin darnos cuenta se convirtió en nuestra rutina.
En cada abrazo un engaño, 
en cada beso una mentira 
y en cada mirada un secreto. 


Para cuando quisimos darnos cuenta, 
nuestra relación no eran más que excusas. 
Excusas para nunca estar solos, 
excusas para echarle la culpa de nuestros problemas  a los demás, 
excusas para no querer reconocer que el error era nuestro 
y excusas para no entender 
que por más que quisiéramos 
ya eramos dos seres que no caminaban juntos, 
dos seres que debían proseguir el uno sin el otro.

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