pero sé que si lo dijeras volvería a abrirme el pecho
para que te anclaras dentro.
Porque doler, es eso, abrirte el pecho de par en par para dejar que alguien se meta dentro
y que se vaya sin previo aviso,
llevándose consigo todo lo que antes creías tuyo.
Vas a dolerme toda una vida,
y ojalá tener tú cicatriz siempre abierta
para recordarte y recordarnos.
Vas a dolerme toda una vida,
y seguiré afirmando que los adioses duelen cuando existe un después,
aunque en el fondo yo sepa que duelen solo si salen de tu boca,
aunque después le siga un punto y final.
Vas a dolerme toda una vida,
y seguiré mirando nuestras fotos,
pensando en todo lo que hicimos mal,
llorando hasta quedarme dormida.
Vas a dolerme toda una vida,
y aún así te seguiré amando como lo hice siempre,
sin reproches,
sin odio,
sin desconfianza,
sin distancia,
sin temores.
Porque vas a dolerme toda una vida,
y lo que duele es no saberte conmigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario