Las preguntas comenzaron a dolerme cuando yo ya conocía las respuestas,
aún antes de formularlas.
Y ahí estoy siempre, entre medio de
un no sumido en la miseria y un sí que se empeña en abrir cicatrices.
Al final terminé apostando por el no, el no de "no me pasa nada",
a veces es más fácil de decir y de creer o de hacérmelo creer, que es lo peor.
Hace semanas que no sale el sol aquí y aún así me he planteado irme a la playa,
pero al final siempre desisto de mi idea. Ir sería terminar de hundirme, abrirme la herida de par en par y dejar que me entrará la sal
pero eso es de cobardes.
Hace 2 días vomité,
algunos dicen que fue por el exceso de ron,
yo defiendo que fue el exceso de tristeza, pero cada cual tiene su excusa
(excusas que duelen más que puñales)
Acabo de escuchar a Andrés Suárez decir algo así como "no vuelvas a tocarme la piel, amor" y ojalá pudiera decir yo eso, ojalá ser así de valiente. Pero no lo soy y tampoco lo siento, tú puedes tocármela todas las veces que quieras pero sin dejarme daños colaterales.
Te quiero, te quiero como nunca supe querer a nadie, como nunca supe que se pudiera querer a alguien.
Y te sonará a tontería pero yo también necesito que me lo demuestres de vez en cuando, solo de vez en cuando. No pido mucho, creo.
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