Nos sobra espacio
y nos falta tiempo.
Nos falta tiempo
y nos sobran ganas.
Nos sobran ganas de comernos,
ganas de tocarnos
ganas de mirarnos.
Mirarnos hasta decir basta,
hasta que yo me de la vuelta y veas mi espalda.
Espalda que buscas cuando
tienes frío.
Frío que viene cuando no estamos juntos
y que recorre todo nuestros cuerpos
y se nos mete en la cama.
Cama que tiembla
cuando nos ve aparecer juntos.
La misma que deja que construyamos
nuestro mundo bajo las sábanas.
Sábanas que nos sobran como los
kilómetros.
Kilómetros que queman
pero que merece la pena por
ver tu sonrisa tras la
puerta del puto aeropuerto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario